sábado, 8 de marzo de 2014

El principio de un extraño Verano.

Hola a todos¡ Soy una nueva integrante en este blog y esta va a ser mi primera publicación así que espero que os guste.

Os voy a contar como fue mi... Como decirlo... Mi patética y inolvidable historia de amor en el Verano del 2013, haya vamos.

Antes de que todo empezase, yo era una niña común, un poco loca pero, ¿Qué es la vida sin locura? Era inocente, aún no había probado nada de la vida real, no me había enamorado pero esperaba ansiosa a hacerlo. Antes de que empezase el Verano, un amiga mía me dio el número de un amigo suyo y yo empecé a hablar con él. Nos empezamos a conocernos, al principio no había mucho donde hablar pero con el paso de los días las conversaciones se hacían más fluidas, más entretenidas. Cuando me di cuenta, estábamos tonteando y lo peor de todo es que me gustaba, cada vez que nos enviábamos indirectas un remolino de mariposas se alzaba en mi vientre. Ese tonteo cada vez fue a más, y yo no podía evitarlo porque muy en el fondo ese chico se estaba haciendo un hueco en mi corazón. Cuando digo que el tonteo iba a más, me refiero a que teníamos un juego que consistía en hacernos preguntas y teníamos que responder sinceramente, y bueno, esas preguntas empezaron suavecitas y luego se convirtieron en preguntas comprometidas pero sin sobrepasar los límites. El juego era divertido, así nos fuimos cogiendo cariño... Por lo menos de mi parte. Y no queríamos parar el juego, y así, poco a poco y sin darme cuenta me fui pillando más por él.

Y llegó el Verano, una época preciosa. Calor, buena vida, playa, poca ropa, amores inesperados y... Hormonas acaloradas. 

Mi amiga tiene una caravana reservada en un camping y allí ella pasa todo el verano, sus padres son muy amigos de los padres del chico con el que tonteaba entonces, como es de esperar, mi amiga y el chico son muy buenos amigos. Mi amiga me invitó a ir al camping y, adivinar quien estaba también allí, Javier. A esas alturas yo ya sentía algo por él, pero no le di mucha importancia y me centré en disfrutar mi Verano. Al igual que por whatsapp, Javi y yo seguíamos tonteando, es decir, me molestaba, me hacía enfadar para luego arreglarlo haciéndome cosquillas... Y todo era... Genial. Íbamos a la playa, y verlo a él sin camiseta era tan... Ven aquí que te lo como to´. Pues en la playa seguíamos jugando, me tiraba al agua, me hacía correr por toda la playa y María, nuestra amiga, nos hacía compañía. Una vez, yo llevé mi diario, además de que es muy personal mío y Javi me lo vio, y sin darme cuenta empezó a leerlo. Lo peor, es que ahí yo hablaba de él y de mis sentimientos que empezaban a florecer sin poder evitarlo, cuando de mi cuenta de que lo tenía, puse el grito en el cielo. Y él empezó a correr, y yo detrás de él. Al final, los dos acabamos con las respiraciones aceleradas y cansados. Por lo menos pude recuperar mi diario y entonces sí lo guardé en un sitio más seguro, debajo de la cama. Y el muy tonto del niño buscándolo pero no lo encontraba, por suerte.

Los días pasaban y Javi y yo a momentos parecíamos novios, discutimos por tonterías y luego nos arreglábamos, yo le pegaba y él se dejaba. Esto lo voy a explicar mejor porque sino quedo como una maltratadora y no es verdad. Una vez me insinuó que estaba gorda, en plan broma pero yo esos comentarios no me los tomaba muy a broma, así que me ofendí y le una bofetada en la mejilla. Luego, él a ver que lo había hecho mal corrió detrás mía pidiéndome perdón, a lo que yo le perdoné.

Los días pasaban y todo estaba bien, como dije al principio yo era una niña inocente sin ninguna experiencia en el amor. Bueno, pues llegó el último día, el final del Verano, el final de ese camping. Me tenía que ir, tenía ya todas las bolsas preparadas y ahí, en frente mía estaba Javier. María y yo íbamos a despedir a Javier a la salida y luego yo tenía que esperar a mis padres.

-Nos volveremos a ver- dijo mirándome.
-Sí, dentro de un montón de semanas, en los exámenes de Septiembre- dije con nostalgia y a la vez rabia.
-Ya...-me dio la razón- Ven aquí- dijo abriendo sus brazos para darme un abrazo y así lo hice. Le abracé y el me acurrucó en su pecho.

La sensación fue perfecta, el aroma de su colonia me rodeó por completo haciendo que ese día tan triste se convirtiera en algo más feliz.

Cuando Javi se fue, no pude evitar que una tristeza apareciese. Cuando volví a la caravana, me di cuenta de que se había dejado su chaqueta encime de la mesa y recordé que su madre antes de irse le había dicho que la cogiese pero él no hizo caso y empezó  a andar conmigo.

-Parece que Javi se la olvidó a propósito- me dijo la madre de María mientras me ponía su chaqueta.

Otra vez, su colonia me inundó transportándome otra vez al momento del abrazo. La chaqueta me quedaba enorme pero me daba igual, me proporcionaba calor y me gustaba como me quedaba, pero sobretodo me gustaba que fuese de Javier.

En ese memento lo supe, mis sentimientos por ese chico no eran simples mariposas, iba más allá. Me daba miedo pensar que empezaba a sentir algo mucho más fuerte por Javier, que, posiblemente, empezaba a enamorarme.

Pero ni yo misma podía intuir lo que me esperaba en el futuro: Dolor, mentiras, traición, horas llorando... Pasé de una chica inocente a una chica desconfiada.

Y es verdad lo que dicen... El dolor te cambia.